“Un nuevo humanismo sans serif”
Se ha dicho mucho sobre lo que es el diseño ahora, en la época
de lo digital. Muchos dicen que ha perdido su valor, o mejor dicho que ha
perdido su valoración. Hace tiempo, el diseño gráfico era aún más complejo que
ahora en cuanto a su elaboración, cosa que ha cambiado bastante en las últimas
décadas, gracias a la aplicación de las herramientas digitales.
El papel que jugó la digitalización del diseño en la última
década del siglo pasado, trajo consigo bastante controversia. Hubo quienes
estuvieron a favor de dicho acontecimiento por considerarlo como una gran
innovación, otros se mostraron totalmente en contra por pensar que sería el
final del buen diseño, especialmente el diseño de tipografía.
Sin embargo, no es la primera vez que esto ocurre dentro del
mismo siglo. Pues entre 1920 y 1970 sucedió lo mismo respecto a nuevos
procedimientos mecánicos relacionados a la impresión. ¿Qué decir de todo este proceso que ya sucedió, volvió a
suceder y seguro volverá a hacerlo? Me atreveré a decir que es una reacción
natural de quienes constituyen el ámbito del diseño, una fase que se necesita
atravesar para poder aceptar la innovación que aporta la tecnología.
Lo tomo como una fase porque sin avances tecnológicos
nuestra habilidad creativa quedaría limitada. Sea tecnología digital, mecánica o
de cualquier tipo, es una nueva opción que se une a las ya existentes para
seguir pluralizando el repertorio que poseemos. Me parece que carece totalmente
de sentido el resistirse al llamado de las nuevas herramientas disponibles. Se
han logrado obras de arte y propuestas de diseño que de otra forma
sencillamente no serían lo mismo, el resultado distaría mucho de su forma y
función. Desde luego que no hablo de sustituir
un proceso con otro, más adelante especificaré por qué.
Los debates y opiniones altamente contrastantes que mencioné
antes han llegado al final de su apogeo. Hoy en día ninguna de estas
discusiones vuelve a ser tan vibrante como en los 90, sin embargo, otra
característica tradicional que se cuestionó en esa época fue la atemporalidad
de la tipografía, que se cambió por lo efímero. Además surgieron nuevos diseños
que proporcionaban una identidad propia a lo que se aplicaran. Se tomaban muy
en cuenta las posibilidades que ofrecía la programación, pues ésta comenzaba a
cobrar una mayor importancia.
De la pantalla se tomaron prestados el movimiento y la interactividad,
tratando de traducirlos para plasmar este mismo aspecto en medios impresos. Sin
embargo, esto no se logra siempre, y el producto puede ser contraproducente. El
resultado final se observa como un diseño vacío. Sucede esto porque según
Michael Worthington, el mensaje queda como una moda más y no puede esperarse que tengan sentido si se intercambian por completo los aspectos propios de
medios impresos y medios digitales. Cada herramienta tiene rasgos distintos que le caracterizan
y es imposible que ambas puedan generar resultados iguales. Seguramente cada
quien, dependiendo con qué proceso esté más familiarizado, buscarán versiones
más contemporáneas de diseños tipográficos, o bien, buscar que se parezcan lo
más posible al modelo original.
Para mí es importante destacar que si bien los procesos
digitales han traído consigo opciones muy interesantes, concuerdo con
Worthingon, ya que considero un error el intentar trasplantar por completo el
ambiente que confiere un medio impreso a un medio digital y viceversa.
Como lo había comentado antes, me parece que sustituir una
herramienta con otra es un desacierto total, pues según mi criterio, esto es
igual a ignorar las cualidades propias que tiene cada una y forzarlas para
obtener el resultado innovador que todo diseñador busca, sin conseguirlo. Creo
que lo más prudente podría ser fusionar elementos primordiales de ambas
herramientas para crear algo reforzado, llamativo y funcional. Lo cual, sería
un resultado más provechoso que los diseños convertidos en moda de los que
habla Worthington.
He de mencionar que interrelacionando los puntos que manejé
en este ensayo, sigo con la idea de que el rechazo por parte de unos y el
enamoramiento por parte de otros hacia lo que la cambiante tecnología nos
brinda, es una transición de la cual no me extrañaría volver a saber cuando la
era digital sea transformada en algo distinto. Mientras esto llega, me gustaría
decir que nuevas herramientas llegarán y nuevos cambios al diseño se unirán,
sea en el área de tipografía o en una distinta. Para mí, es preciso contemplar como
mejor opción una mentalidad curiosa y abierta para saber aprovechar las nuevas
opciones que surgirán, para ampliar el pensamiento creativo del diseñador y
convertir estos cambios en adiciones enriquecedoras, no en finalizadores del
buen diseño.
Por supuesto que el avance tecnológico ha dado mucha versatilidad al diseñador con las herramientas que la provee para crear,innovar y proponer.Quizá el problema radica en que se abusa de los efectos y el uso incontenible de sobrexplotar las fuentes.
ResponderEliminarGracias
NOTA: el trabajo debía ir ilustrado y sustentado con ciats o fuentes,no solo realizar una reflexión de la lectura.