lunes, 5 de mayo de 2014

Una fase de lo tradicional

“Un nuevo humanismo sans serif

Se ha dicho mucho sobre lo que es el diseño ahora, en la época de lo digital. Muchos dicen que ha perdido su valor, o mejor dicho que ha perdido su valoración. Hace tiempo, el diseño gráfico era aún más complejo que ahora en cuanto a su elaboración, cosa que ha cambiado bastante en las últimas décadas, gracias a la aplicación de las herramientas digitales.

El papel que jugó la digitalización del diseño en la última década del siglo pasado, trajo consigo bastante controversia. Hubo quienes estuvieron a favor de dicho acontecimiento por considerarlo como una gran innovación, otros se mostraron totalmente en contra por pensar que sería el final del buen diseño, especialmente el diseño de tipografía.

Sin embargo, no es la primera vez que esto ocurre dentro del mismo siglo. Pues entre 1920 y 1970 sucedió lo mismo respecto a nuevos procedimientos mecánicos relacionados a la impresión. ¿Qué decir de todo este proceso que ya sucedió, volvió a suceder y seguro volverá a hacerlo? Me atreveré a decir que es una reacción natural de quienes constituyen el ámbito del diseño, una fase que se necesita atravesar para poder aceptar la innovación que aporta la tecnología.

Lo tomo como una fase porque sin avances tecnológicos nuestra habilidad creativa quedaría limitada. Sea tecnología digital, mecánica o de cualquier tipo, es una nueva opción que se une a las ya existentes para seguir pluralizando el repertorio que poseemos. Me parece que carece totalmente de sentido el resistirse al llamado de las nuevas herramientas disponibles. Se han logrado obras de arte y propuestas de diseño que de otra forma sencillamente no serían lo mismo, el resultado distaría mucho de su forma y función. Desde luego que no hablo  de sustituir un proceso con otro, más adelante especificaré por qué.

Los debates y opiniones altamente contrastantes que mencioné antes han llegado al final de su apogeo. Hoy en día ninguna de estas discusiones vuelve a ser tan vibrante como en los 90, sin embargo, otra característica tradicional que se cuestionó en esa época fue la atemporalidad de la tipografía, que se cambió por lo efímero. Además surgieron nuevos diseños que proporcionaban una identidad propia a lo que se aplicaran. Se tomaban muy en cuenta las posibilidades que ofrecía la programación, pues ésta comenzaba a cobrar una mayor importancia.

De la pantalla se tomaron prestados el movimiento y la interactividad, tratando de traducirlos para plasmar este mismo aspecto en medios impresos. Sin embargo, esto no se logra siempre, y el producto puede ser contraproducente. El resultado final se observa como un diseño vacío. Sucede esto porque según Michael Worthington, el mensaje queda como una moda más y no puede esperarse que tengan sentido si se intercambian por completo los aspectos propios de medios impresos y medios digitales. Cada herramienta tiene rasgos distintos que le caracterizan y es imposible que ambas puedan generar resultados iguales. Seguramente cada quien, dependiendo con qué proceso esté más familiarizado, buscarán versiones más contemporáneas de diseños tipográficos, o bien, buscar que se parezcan lo más posible al modelo original.

Para mí es importante destacar que si bien los procesos digitales han traído consigo opciones muy interesantes, concuerdo con Worthingon, ya que considero un error el intentar trasplantar por completo el ambiente que confiere un medio impreso a un medio digital y viceversa.

Como lo había comentado antes, me parece que sustituir una herramienta con otra es un desacierto total, pues según mi criterio, esto es igual a ignorar las cualidades propias que tiene cada una y forzarlas para obtener el resultado innovador que todo diseñador busca, sin conseguirlo. Creo que lo más prudente podría ser fusionar elementos primordiales de ambas herramientas para crear algo reforzado, llamativo y funcional. Lo cual, sería un resultado más provechoso que los diseños convertidos en moda de los que habla Worthington.

He de mencionar que interrelacionando los puntos que manejé en este ensayo, sigo con la idea de que el rechazo por parte de unos y el enamoramiento por parte de otros hacia lo que la cambiante tecnología nos brinda, es una transición de la cual no me extrañaría volver a saber cuando la era digital sea transformada en algo distinto. Mientras esto llega, me gustaría decir que nuevas herramientas llegarán y nuevos cambios al diseño se unirán, sea en el área de tipografía o en una distinta. Para mí, es preciso contemplar como mejor opción una mentalidad curiosa y abierta para saber aprovechar las nuevas opciones que surgirán, para ampliar el pensamiento creativo del diseñador y convertir estos cambios en adiciones enriquecedoras, no en finalizadores del buen diseño.

1 comentario:

  1. Por supuesto que el avance tecnológico ha dado mucha versatilidad al diseñador con las herramientas que la provee para crear,innovar y proponer.Quizá el problema radica en que se abusa de los efectos y el uso incontenible de sobrexplotar las fuentes.
    Gracias
    NOTA: el trabajo debía ir ilustrado y sustentado con ciats o fuentes,no solo realizar una reflexión de la lectura.

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