sábado, 3 de mayo de 2014

Un nuevo humanismo sans-serif




Letra visible, tipógrafo invisible


¿Cuántas tipografías conoces o recuerdas que hayas visto? De todas esas ¿Sabes cómo se llaman? Y de esas ¿Sabes quién las diseñó?

Seguramente tuviste muchas respuestas a la primera pregunta y el numero de respuestas fue disminuyendo conforme vas pasando a la siguiente pregunta, en efecto, hoy en día, como vivimos en la era de la comunicación y la información, es común tener un sinfín de tipografías, y van en aumento, con las facilidades que ofrece la era digital y la comodidad de computadoras y programas de diseño que facilita a cualquier persona para poder crear o modificar una tipografía. 


Vivimos en un mundo lleno de tipografías y texto en todos lados, están en los libros, las revistas, los periódicos, anuncios, en la tele, el cine, en nuestras computadores, celulares, en los productos de la vida cotidiana, en el transporte público, en edificios, servicios, espacios públicos, en la ropa y hasta en la sopa.




Sin embargo el papel del diseñador, sobre todo el del diseñador tipográfico ha ido cambiando conforme al pasar del tiempo y la tecnología. Por ejemplo, la tipografía se percibe de manera diferente en los medios impresos que en los medios digitales, para empezar un medio es tangible, el soporte es fijo, tiene un medio de salida, y el tamaño y tipo de letra es el mismo a lo largo del texto, en cambio, en la pantalla, el lector puede ajustar el tamaño, el brillo, incluso a veces el tipo y color de letra dentro de un mismo texto, el espectador influye en lo que decide ver, o más bien leer.





Pero, lo que define a una buena tipografía no se puede ver en las letras en sí (ni en su forma o contra forma, sus contrastes, patines, serifa, tamaño o color), sino en cómo el diseñador las utiliza, si va adecuado al mensaje, el contexto, a la idea principal y el concepto que se está manejando, así como con el acomodo de las imágenes y el texto en sí, por ejemplo, Zuzana Licko y Rudy VanderLans sostienen que. “La legibilidad de una tipografía es directamente proporcional a su contenido emocional, o lo que es lo mismo, a nuestras ganas de leer algo”.





Esto va de la mano con la retícula, con la cual pasa algo parecido que con las tipografías, no existe una retícula que funcione como receta de cocina bien para todos, todo lo contrario, al diseñar se parte de la idea y con base en eso se piensa en la retícula para que funcione en armonía y cooperación al concepto del mensaje, así se puede lograr una composición tanto divertida, formal, simple, interesante, dinámica, seria o libre de acuerdo con lo que se quiera lograr, proporcionando cierto orden para facilitar el acceso a la información.

Sin embargo la idea del uso de retículas también ha ido cambiando con el pasar de los años, ya que seguir una retícula siempre, muy básica o cuadrada se puede considerar como simplista, así que es mejor escuchar a Willi Kunz en su libro Typography: Macro and Microaesthetics, el diseñador está implicado en la comunicación visual, en la organización de contenidos, funcionaría aquí como “arquitecto de la información”. 








Después de tantos cambios y experimento tipográficos nos queda claro que  la tipografía ya no se hace para perdurar a lo largo del tiempo, sino para un momento muy específico y quizá para ya no usarse más, como si fueran desechables; que la idea de la letra como vehículo invisible se fue, ahora el lugar que tiene es el de reforzar el contenido, en llamar la atención del espectador o  el lector, para alcanzar un nivel más profundo de conocimientos e incrementar el significado, de forma que al momento de elegir  una tipografía debe ser por su  “campo semántico de correlaciones visuales”; que la legibilidad pasó a segundo término porque depende enteramente del cómo, dónde y con qué la usemos; que los estilos ahora son diseñados para que no parezcan diseñados; y que en el diseño , las tipografías ocupan cada vez un lugar más importante mientras que el tipógrafo y el diseñador de tipografías son cada vez mas infra reconocidos.


Sin embargo dudo que esté amenazado este papel de tipógrafo, cada vez utilizamos más variedad de tipografías, y aunque la piratería y la facilidad para obtener tipografías es más común cada vez, siempre es inminente el cambio, así como sucedió al pasar de las romana a las sans-serif, a las humanistas sans-serif, a lo industrial o a la fantasía, los tiempos cambian y con ello las ideologías y el contexto, por lo tanto, el ámbito tipográfico no se puede quedar atrás.


Escrito por: Carmen Cecilia Silva Campos

1 comentario:

  1. La s relexiones en torno a la lectura me parecen interesantes,cuando usas el término " el diseñador tipográfico" no estoy tan segura que sea correcto,sin embargo,entiendo la idea.El solo darnos cuenta de como el manejo da las diferentes opciones de tipos, nos da la posibilidad de versatilizar el proceso creativo y dar resultados mucho mas interesantes.
    Gracias
    La calificación se las daré en persona.

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