Letra visible, tipógrafo invisible
¿Cuántas tipografías conoces
o recuerdas que hayas visto? De todas esas ¿Sabes cómo se llaman? Y de esas
¿Sabes quién las diseñó?
Seguramente tuviste muchas
respuestas a la primera pregunta y el numero de respuestas fue disminuyendo conforme
vas pasando a la siguiente pregunta, en efecto, hoy en día, como vivimos en la
era de la comunicación y la información, es común tener un sinfín de
tipografías, y van en aumento, con las facilidades que ofrece la era digital y
la comodidad de computadoras y programas de diseño que facilita a cualquier
persona para poder crear o modificar una tipografía.
Vivimos en un mundo lleno de
tipografías y texto en todos lados, están en los libros, las revistas, los periódicos,
anuncios, en la tele, el cine, en nuestras computadores, celulares, en los
productos de la vida cotidiana, en el transporte público, en edificios,
servicios, espacios públicos, en la ropa y hasta en la sopa.
Sin embargo el papel del
diseñador, sobre todo el del diseñador tipográfico ha ido cambiando conforme al
pasar del tiempo y la tecnología. Por ejemplo, la tipografía se percibe de
manera diferente en los medios impresos que en los medios digitales, para empezar
un medio es tangible, el soporte es fijo, tiene un medio de salida, y el tamaño
y tipo de letra es el mismo a lo largo del texto, en cambio, en la pantalla, el
lector puede ajustar el tamaño, el brillo, incluso a veces el tipo y color de
letra dentro de un mismo texto, el espectador influye en lo que decide ver, o más
bien leer.
Pero, lo que define a
una buena tipografía no se puede ver en las letras en sí (ni en su forma o contra
forma, sus contrastes, patines, serifa, tamaño o color), sino en cómo el
diseñador las utiliza, si va adecuado al mensaje, el contexto, a la idea
principal y el concepto que se está manejando, así como con el acomodo de las imágenes
y el texto en sí, por ejemplo, Zuzana Licko y Rudy VanderLans sostienen que. “La
legibilidad de una tipografía es directamente proporcional a su contenido
emocional, o lo que es lo mismo, a nuestras ganas de leer algo”.
Esto va de la mano con la
retícula, con la cual pasa algo parecido que con las tipografías, no existe una
retícula que funcione como receta de cocina bien para todos, todo lo contrario,
al diseñar se parte de la idea y con base en eso se piensa en la retícula para
que funcione en armonía y cooperación al concepto del mensaje, así se puede
lograr una composición tanto divertida, formal, simple, interesante, dinámica, seria
o libre de acuerdo con lo que se quiera lograr, proporcionando cierto orden
para facilitar el acceso a la información.
Sin embargo la idea del uso
de retículas también ha ido cambiando con el pasar de los años, ya que seguir
una retícula siempre, muy básica o cuadrada se puede considerar como simplista,
así que es mejor escuchar a Willi Kunz en su libro Typography: Macro and Microaesthetics, el diseñador está implicado
en la comunicación visual, en la organización de contenidos, funcionaría aquí
como “arquitecto de la información”.
Después de tantos cambios y
experimento tipográficos nos queda claro que
la tipografía ya no se hace para perdurar a lo largo del tiempo, sino
para un momento muy específico y quizá para ya no usarse más, como si fueran
desechables; que la idea de la letra como vehículo invisible se fue, ahora el
lugar que tiene es el de reforzar el contenido, en llamar la atención del
espectador o el lector, para alcanzar un
nivel más profundo de conocimientos e incrementar el significado, de forma que
al momento de elegir una tipografía debe
ser por su “campo semántico de
correlaciones visuales”; que la legibilidad pasó a segundo término porque depende
enteramente del cómo, dónde y con qué la usemos; que los estilos ahora son
diseñados para que no parezcan diseñados; y que en el diseño , las tipografías
ocupan cada vez un lugar más importante mientras que el tipógrafo y el
diseñador de tipografías son cada vez mas infra reconocidos.
Sin embargo dudo que esté
amenazado este papel de tipógrafo, cada vez utilizamos más variedad de
tipografías, y aunque la piratería y la facilidad para obtener tipografías es más
común cada vez, siempre es inminente el cambio, así como sucedió al pasar de
las romana a las sans-serif, a las humanistas sans-serif, a lo industrial o a
la fantasía, los tiempos cambian y con ello las ideologías y el contexto, por
lo tanto, el ámbito tipográfico no se puede quedar atrás.
Escrito por: Carmen Cecilia Silva Campos









La s relexiones en torno a la lectura me parecen interesantes,cuando usas el término " el diseñador tipográfico" no estoy tan segura que sea correcto,sin embargo,entiendo la idea.El solo darnos cuenta de como el manejo da las diferentes opciones de tipos, nos da la posibilidad de versatilizar el proceso creativo y dar resultados mucho mas interesantes.
ResponderEliminarGracias
La calificación se las daré en persona.