lunes, 5 de mayo de 2014

- Un nuevo humanismo Sans-serif -

Ahí viene la A...


“… la letra había de ser un vehículo invisible cuyo destino era primordialmente servir de transmisor de los contenidos.”  
Lo que me parece incoherente y hasta cierto punto ridículo es la idea de que la tipografía deba de ser considerada como un vehículo invisible cuando es la letra la presentadora hacia cualquier texto, antes de leer lo primero que distinguimos en el soporte, tanto físico como digital, son las formas, las letras como tal.



Siguiendo con esta idea más bien habría que dar a la tipografía así como a sus diseñadores la importancia que merecen; como bien lo dice Zuzana Licko,
 “un diseñador grafico obtiene prestigio por un logo, aún cuando la mayor parte de su carácter proceda de la tipografía”,
 el diseñador en la mayoría de las ocasiones toma prestadas fuentes y las dota de tal protagonismo en sus diseños, que es lo que tiene mayor fuerza dentro de estos (aun cuando no haya sido su intención inicial)  y no es que este mal usar las fuentes existentes, porque para eso fueron creadas, lo que esta mal es devaluarlas con ideas superiores por parte de quienes las utilizan.  
Junto con ese punto, en el que la tipografía se torna tan importante, me parece bueno hablar del carácter icónico que una fuente puede llegar a tomar. Lo que sucede, es que es muy común que una persona identifique un tipo de letra por haberlo visto en algún cartel, en un anuncio o porque forme parte de la imagen de una empresa o marca.

Pera las tipografías no solo es importante el ser reconocida o volverse un tanto icónica;  uno de las características o puntos a tomar en cuenta a la hora de diseñar una fuente tipográfica es la legibilidad, ya que si las personas no son capaces de tener una facilidad a la hora de su lectura la tipografía ocasionaría que el lector se cansase mientras trata de decodificar el diseño mientras analiza en contenido. 
“Uno de los retos que se plantean quienes están generando la mayoría de las tipografías es el de conseguir que cuando se utilicen el resultado sea una lectura confortable, sobre todo si se aplican a grandes bloques de texto”.
 Por otra parte, aún cuando la injusticia del anonimato envuelve a los tipógrafos, siento que su objetivo al crear una fuente tipográfica no era el de ser reconocidos por haberlo hecho si no lograr que esa fuente fuera capaz de ser aceptada y explotada con fines tanto comunicativos o estéticos. Sin embargo, es justo también conceder los aplausos al diseñador tipográfico, ya que sin ellos no contaríamos con tal riqueza tipográfica de la que actualmente podemos valernos.  
Así como los lectores tienen necesidades en cuanto a la legibilidad de las fuentes, nos encontramos con diseñadores como con usuarios afectos a tipografías que son el resultado de procesos manuales para algunos “no diseñados”, con esto los diseñadores de estas fuentes buscan alternativas joviales y divertidas en contraparte al grupo de personas que aluden al carácter de legibilidad y se refugian en tipografías clásicas.

VS.



Tal y como mencionan en la lectura, algunos diseñadores ya optan por dejar de lado el uso de la retícula y junto con esto, actualmente ya no solo los diseñadores tipográficos se encuentran involucrados en esta tarea, ahora ya se pueden encontrar trabajos sumamente atractivas en los que se encuentran involucrados artistas visuales, industriales y demás, volviendo a las creaciones tipográficas propuestas riquísimas y por supuesto interesantes y capaces de nutrir tanto documental como visualmente.

                                                       Mei Linn Chan (2013)

Andreas Scheiger (2012)

Sabeena Karnil (2011)

Y es que lo que pasa es que la tipografía efectivamente es un vehículo entre diseñador, contenido y receptor, pero este vehículo puede ser elegido o modificado de acuerdo a muchas cuestiones; por ejemplo, el tipo de receptor o el contenido. “Los diseñadores están cualificados para pensar visualmente. La apariencia inmediata, forma, color y textura del texto…”, gracias a esto y a que muchos diseñadores se atreven a adentrarse en el diseño de tipo, no como especialistas sino como una aportación más para el proyecto en el que estén trabajando es que hoy en día se conocen sinfín de tipografías.





 “Educar y concientizar a los diseñadores” Esta es la solución que Zuzana Licko propone para resolver problemas del diseño tipográfico como lo son la “piratería” y el infra reconocimiento de los diseñadores. En mi opinión la mejor solución y con la que se obtendrían mejores resultados, mejores personas, mejores diseñadores y por lo tanto mejores diseños.

Una fase de lo tradicional

“Un nuevo humanismo sans serif

Se ha dicho mucho sobre lo que es el diseño ahora, en la época de lo digital. Muchos dicen que ha perdido su valor, o mejor dicho que ha perdido su valoración. Hace tiempo, el diseño gráfico era aún más complejo que ahora en cuanto a su elaboración, cosa que ha cambiado bastante en las últimas décadas, gracias a la aplicación de las herramientas digitales.

El papel que jugó la digitalización del diseño en la última década del siglo pasado, trajo consigo bastante controversia. Hubo quienes estuvieron a favor de dicho acontecimiento por considerarlo como una gran innovación, otros se mostraron totalmente en contra por pensar que sería el final del buen diseño, especialmente el diseño de tipografía.

Sin embargo, no es la primera vez que esto ocurre dentro del mismo siglo. Pues entre 1920 y 1970 sucedió lo mismo respecto a nuevos procedimientos mecánicos relacionados a la impresión. ¿Qué decir de todo este proceso que ya sucedió, volvió a suceder y seguro volverá a hacerlo? Me atreveré a decir que es una reacción natural de quienes constituyen el ámbito del diseño, una fase que se necesita atravesar para poder aceptar la innovación que aporta la tecnología.

Lo tomo como una fase porque sin avances tecnológicos nuestra habilidad creativa quedaría limitada. Sea tecnología digital, mecánica o de cualquier tipo, es una nueva opción que se une a las ya existentes para seguir pluralizando el repertorio que poseemos. Me parece que carece totalmente de sentido el resistirse al llamado de las nuevas herramientas disponibles. Se han logrado obras de arte y propuestas de diseño que de otra forma sencillamente no serían lo mismo, el resultado distaría mucho de su forma y función. Desde luego que no hablo  de sustituir un proceso con otro, más adelante especificaré por qué.

Los debates y opiniones altamente contrastantes que mencioné antes han llegado al final de su apogeo. Hoy en día ninguna de estas discusiones vuelve a ser tan vibrante como en los 90, sin embargo, otra característica tradicional que se cuestionó en esa época fue la atemporalidad de la tipografía, que se cambió por lo efímero. Además surgieron nuevos diseños que proporcionaban una identidad propia a lo que se aplicaran. Se tomaban muy en cuenta las posibilidades que ofrecía la programación, pues ésta comenzaba a cobrar una mayor importancia.

De la pantalla se tomaron prestados el movimiento y la interactividad, tratando de traducirlos para plasmar este mismo aspecto en medios impresos. Sin embargo, esto no se logra siempre, y el producto puede ser contraproducente. El resultado final se observa como un diseño vacío. Sucede esto porque según Michael Worthington, el mensaje queda como una moda más y no puede esperarse que tengan sentido si se intercambian por completo los aspectos propios de medios impresos y medios digitales. Cada herramienta tiene rasgos distintos que le caracterizan y es imposible que ambas puedan generar resultados iguales. Seguramente cada quien, dependiendo con qué proceso esté más familiarizado, buscarán versiones más contemporáneas de diseños tipográficos, o bien, buscar que se parezcan lo más posible al modelo original.

Para mí es importante destacar que si bien los procesos digitales han traído consigo opciones muy interesantes, concuerdo con Worthingon, ya que considero un error el intentar trasplantar por completo el ambiente que confiere un medio impreso a un medio digital y viceversa.

Como lo había comentado antes, me parece que sustituir una herramienta con otra es un desacierto total, pues según mi criterio, esto es igual a ignorar las cualidades propias que tiene cada una y forzarlas para obtener el resultado innovador que todo diseñador busca, sin conseguirlo. Creo que lo más prudente podría ser fusionar elementos primordiales de ambas herramientas para crear algo reforzado, llamativo y funcional. Lo cual, sería un resultado más provechoso que los diseños convertidos en moda de los que habla Worthington.

He de mencionar que interrelacionando los puntos que manejé en este ensayo, sigo con la idea de que el rechazo por parte de unos y el enamoramiento por parte de otros hacia lo que la cambiante tecnología nos brinda, es una transición de la cual no me extrañaría volver a saber cuando la era digital sea transformada en algo distinto. Mientras esto llega, me gustaría decir que nuevas herramientas llegarán y nuevos cambios al diseño se unirán, sea en el área de tipografía o en una distinta. Para mí, es preciso contemplar como mejor opción una mentalidad curiosa y abierta para saber aprovechar las nuevas opciones que surgirán, para ampliar el pensamiento creativo del diseñador y convertir estos cambios en adiciones enriquecedoras, no en finalizadores del buen diseño.

domingo, 4 de mayo de 2014

Un nuevo Humanismo Sans Serf
La tipografía también es importante.

Con base en el texto la aparición del ordenador personal fue un gran golpe sobre las tipografías, y los tipógrafos en general. Puesto que comienzan a crearse pequeñas empresas que cuentan con uno o más diseñadores de tipos, las fuentes se comercializan para las empresas como Macintosh, en precios bajos.
Una de las ideologías era que con los ordenadores personales cualquier diseñador fuera o no específicamente de tipos, podría crear su propia tipografía adecuada a sus necesidades, lo cual resultaría de mucha ayuda. Cada persona pondría los espacios y modo en que necesitara su tipografía.


Como en todo existía un debate sobre modernidad versus tradición.
Se encontraban los tipógrafos que decían que era inevitable la modernidad de los tipos, la forma de hacerlo y comercializarlos, pensaban que como todo era cuestión de adaptarse, puesto que los ordenadores cada vez adquirían más poder.
También se encontraban lo que pensaban que con esto se declinaba el valor que tenía un diseñador de tipos, ya que al poder cualquier persona con acceso a un ordenador y a los programas crear su propia fuente, la creatividad y trabajo de los tipógrafos al hacer una fuente no sería tomada ya con el valor y la seriedad requerida.
Puedo decir que en esos momentos encontrar un equilibrio ente moderno y tradición es complicado por ser los primeros ordenadores personales, la moda y la emoción es demasiada por las personas.
Después vinieron las disputas entre la legibilidad de los tipos, tipos móviles y tipos en movimiento.
La legibilidad de un tipo a mi parecer depende de la familiaridad que se tenga con la fuente así como menciona la reconocida tipógrafa Zuzana Licko “Se lee mejor aquello que más se lee”.
Es preciso recalcar que a la mayor parte de las personas al leer un texto con una tipografía que no está acostumbrado tiende a trabarse en la lectura o a no entender del todo lo que dice, después si nos fijamos aún más en el diseño hay diseños que son muy poco legibles ya sea por su grosor, si tiene o no ornamentos, serifs, su interletrado e interlineado etc.
A lo que me refiero con todo esto es que siempre ha habido un mundo de discusiones en torno a la tipografía no solo en tradicional moderno sino también en lo que respecta a texto o es imagen.
Podemos seguir recorriendo el pasado de un tipo móvil se pasó a un tipo en movimiento.  El roll que juega el tipo impreso y el tipo en pantalla también desencadeno muchas disputas. La era en la que vivimos es bastamente visual (postindustrial) .
Venir de una época donde las tipografía estaba en un único movimiento (lineal) con los libros, prensas carteles etc; y pasar a una época donde ya no solo es imagen texto, sino que ahora el mismo tipo es la imagen que se usara en algún cartel, o será la forma que será reconocido más fácil un producto.


A partir de esto fue que se recalcó y hasta ahora se sostiene que hay un tipo para cada cosa, cada necesidad, ya vimos que la tipografía no es sencilla, nosotros como diseñadores gráficos muchas veces la damos en un segundo plano, cuando no debería ser así.
La tipografía tiene igual importancia que los gráficos o que los colores usados en cualquier tipo y forma de diseño, (carteles, embaces, logotipos etc.) Se toman muchos factores en cuenta  el punto que tendrá el tipo, si será bold o thin, si llevara serif o no. Todo esto influye si tiene o no movimiento ya sea en pantalla o en impreso.
La funcionalidad de cada tipo depende de lo que ya mencione, y en la actualidad un diseñador de tipos es tan importante como un diseñador industrial o gráfico. Pues ellos se encargan de hacer que cada tipo tenga su propia funcionalidad, estética, dinamismo etc. 



Puedo concluir que la entrada de la tipografía a la era digital fue difícil como todo cambio tiene pros y contras, lo interesante es cuando encuentras un equilibrio, y puedes tomar parte de lo que era antes y convertirlo a lo que ahora se quiere o necesita, pues la única finalidad es mejorar y avanzar.

Alejandra Jurado Martínez 

¡No eres mi tipo!

Porque eres ilegible, muy alto, demasiado bold, no estoy buscando a alguien como tú en este momento, no eres tú, es mi diseño.

¡Claro! Me refiero a la tipografía, algunas veces los diseñadores tratamos de fijarnos en el más mínimo detalle de nuestro trabajo, una parte de ellos le da importancia a la imagen pues seguramente están regidos por el dicho “Una imagen dice más que mil palabras”. ¿Pero es cierto esto?

Para comprobarlo podemos escarbar un poco en nuestra memoria, me refiero a la corteza, ubicada dentro de nuestra cabeza, no a la que usas frecuentemente para intercambiar archivos o guardar documentos importantes que cuando un día desaparecen y no hay respaldo, la muerte es lo siguiente. Es necesario recordar el sentimiento que existe cuando terminas de leer un libro, el texto se ubica un poco abajo de la mitad de la hoja, ¿Lo sientes?, ahora imagina que estuviera la última palabra del libro ubicada al final de la hoja, el sentimiento obviamente no es el mismo, las palabras y su estética tienen un significado muy ambiguo en cada una de las personas, ni hablar de lo fonético, mientras que las imágenes tienen limitantes, es decir podemos construir campos semánticos de lo que observamos pero el desenlace será idéntico.

En los 90´s hubo un caos total por lo anterior planteado pues supongamos que la máquina que crea tipografías se averió y comenzó a  diseñar y diseñar….

Los diseñadores se tomaron muy enserio las cosas, y no es que no sean serias, pero añoraban más que un buen diseño, querían la exclusividad, ser únicos en el mundo y brillar por una estética y linda letra acorde a su trabajo, prácticamente eran mensajes subliminales dentro del diseño, el rostro de los diseñadores estaba  plasmado en los patines de una letra. Estas letras quedaron en el diseño, solo ahí y no prosperaron, pero no era la única forma de brillar, un buen diseñador es también un excelente improvisador, digo excelente porque ni se nota.

Los juegos tipográficos son muy divertidos y te sacan un poco de la rutina, consiste en jugar con el orden de una palabra, para esto hay un par de reglas a seguir, un ejemplo puede ser incluir el significado y significante en la palabra, invertir letras, destacar letras, incluir figuras etcétera.




Cuando no se tiene tiempo para generar una tipografía que quizá pase al olvido es una buena forma de encontrar la autenticidad, por otro lado estaríamos agradeciendo a los maravillosos tipógrafos que comenzaron con esto, y no echaríamos en saco roto su trabajo.


 A comienzos del 2000 ya se habían asentado las cosas, cada tipografía había encontrado su lugar, la máquina que estaba averiada ahora ya corría con menor velocidad y hacia cosas grandes con lo que se tenía, el único inconveniente era el formato, me refiero a lo digital. Si bien en el periodo en que se exigía una mayor importancia a los tipos la balanza se inclinaba a su favor, lo demás venía siendo una plantilla en donde solo se colocaba la tipografía, ahora la balanza comenzaba a moverse de nuevo. 




Siempre si eres mi tipo

Haciendo un resumen de la importancia que tiene la tipografía para un diseñador, al principio debo decir que ese era su mundo, olvidaron un poco los demás componentes, después jugaron con lo que tenían, la siguiente etapa innovó por completo los tipos, haciendo unos muy simples, algunos ilegibles, regresaron las viejas tipografías, similar a la situación que se vive hoy en día en cuanto a la moda, ¿Cuál es el cambio ahora?

Lo tangible e intangible, eres mi tipo pero vives en España y solo me puedo comunicar contigo por Facebook. Ya encontramos a alguien, la cuestión ahora es el formato, sirve para un objeto que se puede palpar, pero en lo virtual no pasa lo mismo.

La globalización alcanzó a la tipografía, los ordenadores hicieron más fácil la producción del diseño, como todo lo que causa un bien, también causa un mal, ahora somos víctimas de un diseño mal echo. ¡Sí! Con mi Mac puedo hacer maravillas, pero cualquiera podría hacerlo, es más cualquiera puede hacerse llamar diseñador. ¿Qué nos diferencia? El orden, crear debates sobre que tipografía va mejor, sensibilizarnos ante nuestro trabajo,  que algunos crean y otros solo innovan,  pienso yo que crear es mejor.





En tu foto de perfil te veías diferente.
Lo mismo pasa con un diseño web, las tipografías deben de ser minimalistas, los fondos deben adecuarse a la letra, y todo esto debe tener pocos recursos para que la página no tarde mucho en cargar. Ya tenemos muchos deberes

La frase “Una imagen dice más que mil palabras” ahora se fusiona, si pensaban que todo lo iba a arreglar la computadora, están en lo incorrecto, la tecnología nos facilitó algunas cosas pero abrió la caja de pandora y ahora no sólo hay que encontrar una buena letra, se tiene que adaptar a su presentación digital (tomando en cuenta que cada día aumenta el número de personas que utiliza anteojos y cuidar que un diseño web no contenga colores de la muerte como lo son el amarillo en su más grande esplendor o el verde), a la impresa, el tema, target, hay que jerarquizar el texto y la imagen…    

La imagen y las palabras lo dicen todo.


Un nuevo humanismo sans-serif





Borrando los límites entre palabra e imagen
(El mercado tipográfico actual)


¿Puedes imaginarte un ordenador Macintosh o Microsoft con 3 o 4 tipografías?

En los ochentas esto ocurría ya que las grandes empresas de software como Microsoft o Apple solo contaban con pocos programadores poco competentes en tipografía, lo que provocaba que los primeros  ordenadores venían equipados con escasas fuentes tipográficos y problemas al momento de la impresión.



El marketing  dado a comienzos de la revolución digital proporciono un nuevo escenario donde estas empresas de fundiciones venden estos tipos a bajo precio o vienen de regalo con el software.

Mientras tanto las fundaciones independientes  han desarrollando su propias estrategias, ofreciendo calidad, exclusividad, buscando clientes que entiendan el valor de una letras.





Hay que reconocer que la tipografía últimamente  parece gozar de gran popularidad y reconocimiento y así se ve en páginas dedicadas a ella exclusivamente, pero contrario a esto la profesión de los diseñadores de tipografías  continúa sin tener reconocimiento y no es para menos, la mayoría puede conocer de una a cinco tipografías, pero si se cuestionan ¿Quién creo la tipografía? La respuesta evidentemente de muchos es un largo silencio.

Una de las diseñadoras más prestigiadas y respetadas Zuzana Licko piensa-: << Uno se los problemas mayores para mí es que los diseñadores de tipos, en general, están infra reconocidos. Por ejemplo, a menudo sucede que un diseñador gráfico obtiene prestigio por un logo, aun cuando la mayor parte de su carácter proceda de la tipografía. Algunos diseñadores incluso tienden a olvidar que hay un alto nivel de creatividad en el diseño de tipos>>. Mencionando esto, podemos poner miles de ejemplos en los cuales los diseñadores actuales ya no toman en cuenta la creación tipografía, para muchos es solamente una herramienta que ya viene empaquetada y digerida en el software de sus ordenadores.

En contrario hay que pensar que pasaría si el reconocimiento también aumentase, posiblemente  la ‘’piratería ‘’ informática disminuiría. Por eso la forma más beneficiosa de solucionar esto es: educar y concienciar  a los diseñadores, puede que sea largo pero al parecer es la mejor opción en una era en la que cualquier código acaba descubriéndose

.




Al bajo reconocimiento, la ‘’piratería’’ y las grandes fundiciones agrupemos un problema más al que se enfrente al tipógrafo, la crisis económica mundial, que a mención del polaco Adam Twardoch escribe: <<La debilidad económica general tuvo su impacto en la comunidad del diseño, incluyendo a los tipógrafos y gente que trabaja con el tipo>>.


¿Unicode?  ¿Todas las escrituras en un solo formato?

Seguramente un término inusual  para la mayoría, pero en el ámbito tipográfico es de suma importancia, este nuevo formato OpenType desarrollado por Adobe y Microsoft, es un sistema de decodificación de caracteres diseñado para apoyar el intercambio, proceso y virtualización de textos y escritos de las distintas lenguas modernas del mundo, con el objetivo de incluir el mayor número posible de escrituras.

Unicode ha sido acogido con expectación y esperanza por los diseñadores ya que además de sus aplicaciones rápidas denuesta la  diversidad cultural, que fomentara el dialogo entre civilizaciones, un tema que está presente  al menos desde el 2001.





Los nuevos intereses y enfoques

La legibilidad, la lecturabilidad y el papel de la tipografía como elemento para sugerís sentimientos o reforzar ideas no es ahora el único interés en el que tiene que preocuparse el diseñador y el tipógrafo, sino también el de enfrentarse a nuevos entornos en los que se borran los limites entra palabra e imagen.

En este nuevo ambiente la tipografía se ve obligada a redefinirse  constantemente, a reinventarse, a liberase de antiguas constricciones y al mismo tiempo imponerse otras nuevas.





                                                                      Escrito por: José Uriel Osorio garrido







sábado, 3 de mayo de 2014

Un nuevo humanismo sans-serif




Letra visible, tipógrafo invisible


¿Cuántas tipografías conoces o recuerdas que hayas visto? De todas esas ¿Sabes cómo se llaman? Y de esas ¿Sabes quién las diseñó?

Seguramente tuviste muchas respuestas a la primera pregunta y el numero de respuestas fue disminuyendo conforme vas pasando a la siguiente pregunta, en efecto, hoy en día, como vivimos en la era de la comunicación y la información, es común tener un sinfín de tipografías, y van en aumento, con las facilidades que ofrece la era digital y la comodidad de computadoras y programas de diseño que facilita a cualquier persona para poder crear o modificar una tipografía. 


Vivimos en un mundo lleno de tipografías y texto en todos lados, están en los libros, las revistas, los periódicos, anuncios, en la tele, el cine, en nuestras computadores, celulares, en los productos de la vida cotidiana, en el transporte público, en edificios, servicios, espacios públicos, en la ropa y hasta en la sopa.




Sin embargo el papel del diseñador, sobre todo el del diseñador tipográfico ha ido cambiando conforme al pasar del tiempo y la tecnología. Por ejemplo, la tipografía se percibe de manera diferente en los medios impresos que en los medios digitales, para empezar un medio es tangible, el soporte es fijo, tiene un medio de salida, y el tamaño y tipo de letra es el mismo a lo largo del texto, en cambio, en la pantalla, el lector puede ajustar el tamaño, el brillo, incluso a veces el tipo y color de letra dentro de un mismo texto, el espectador influye en lo que decide ver, o más bien leer.





Pero, lo que define a una buena tipografía no se puede ver en las letras en sí (ni en su forma o contra forma, sus contrastes, patines, serifa, tamaño o color), sino en cómo el diseñador las utiliza, si va adecuado al mensaje, el contexto, a la idea principal y el concepto que se está manejando, así como con el acomodo de las imágenes y el texto en sí, por ejemplo, Zuzana Licko y Rudy VanderLans sostienen que. “La legibilidad de una tipografía es directamente proporcional a su contenido emocional, o lo que es lo mismo, a nuestras ganas de leer algo”.





Esto va de la mano con la retícula, con la cual pasa algo parecido que con las tipografías, no existe una retícula que funcione como receta de cocina bien para todos, todo lo contrario, al diseñar se parte de la idea y con base en eso se piensa en la retícula para que funcione en armonía y cooperación al concepto del mensaje, así se puede lograr una composición tanto divertida, formal, simple, interesante, dinámica, seria o libre de acuerdo con lo que se quiera lograr, proporcionando cierto orden para facilitar el acceso a la información.

Sin embargo la idea del uso de retículas también ha ido cambiando con el pasar de los años, ya que seguir una retícula siempre, muy básica o cuadrada se puede considerar como simplista, así que es mejor escuchar a Willi Kunz en su libro Typography: Macro and Microaesthetics, el diseñador está implicado en la comunicación visual, en la organización de contenidos, funcionaría aquí como “arquitecto de la información”. 








Después de tantos cambios y experimento tipográficos nos queda claro que  la tipografía ya no se hace para perdurar a lo largo del tiempo, sino para un momento muy específico y quizá para ya no usarse más, como si fueran desechables; que la idea de la letra como vehículo invisible se fue, ahora el lugar que tiene es el de reforzar el contenido, en llamar la atención del espectador o  el lector, para alcanzar un nivel más profundo de conocimientos e incrementar el significado, de forma que al momento de elegir  una tipografía debe ser por su  “campo semántico de correlaciones visuales”; que la legibilidad pasó a segundo término porque depende enteramente del cómo, dónde y con qué la usemos; que los estilos ahora son diseñados para que no parezcan diseñados; y que en el diseño , las tipografías ocupan cada vez un lugar más importante mientras que el tipógrafo y el diseñador de tipografías son cada vez mas infra reconocidos.


Sin embargo dudo que esté amenazado este papel de tipógrafo, cada vez utilizamos más variedad de tipografías, y aunque la piratería y la facilidad para obtener tipografías es más común cada vez, siempre es inminente el cambio, así como sucedió al pasar de las romana a las sans-serif, a las humanistas sans-serif, a lo industrial o a la fantasía, los tiempos cambian y con ello las ideologías y el contexto, por lo tanto, el ámbito tipográfico no se puede quedar atrás.


Escrito por: Carmen Cecilia Silva Campos